19/8/08

Modernidad






Proyecto "Modernidad" creado para exposición dentro del Encuentro Fotográfico México 2008.
Querétaro Agosto 2008. Lugar: Centro Cultural Gómez Morín.

Presentación de la obra: Modernidad. Alberto Tarragó Rodríguez

Presentación:

Las fotografías presentadas en este proyecto invitan al observador a una realidad alterna, motivándolo a descubrir mundos tecnologizádos y estériles dentro de una realidad contemporánea, habitual; son el espacio en donde imáginación y espectador convergen.



Modernidad





Modernidad





11/8/08

Palomas al atardecer


Como soldados postrados en sus puestos de vigilancia están estas aves esperando el ocaso del día.
Observan como los paseantes de esta plaza en Querétaro, se ríe, juega, pelea, se enamora, sueñan en lo que pudo ser.
Estos vigilantes alados ven como estos mismos visitantes destruyen todo a su alrededor, tirando basura, gritando, aventándoles cosas y hasta en los medios de comunicación como en el diario de Querétaro publican notas en su contra alentando a la sociedad a erradicarlas matando a todas la palomas del centro de la ciudad, argumentando que son una plaga; cuando de verdad, lo son?
No somos los humanos los que estamos invadiendo su ecosistema cual virus, llegamos, nos asentamos y destruimos todo nuestro entorno, sin importarnos la gravedad de nuestra deforestación para con nuestro habitat que es nuestra casa. Entonces a quien deberían de erradicar?
Es indignante que la sociedad queretana le de más importancia a limpiar las fachadas de las suciedades de estas aves, que a la fauna que a su vez erradica las plagas de insectos que tanto les molesta, una buena paradoja no?
En fin somos humanos y como eslabón dominante de la cadena natural podemos hacer lo que nos plazca y aniquilemos nuestro planeta.
De verdad los animales no piensan y nosotros si?

7/8/08

Murmullos del Tiempo






Murmullos del tiempo... una cosmogonía dividida en tres partes, un viaje al interiorismo plasmado en cerámica.
Pilar Bañuelos plasma intencionalmente o no, una lectura tripartita, que va desde una serie escultórica muy a lo femenino con formas redondas y suaves cuales senos femeninos haciendo alusivos al mundo del principito.
Dividiendo la exposición se encuentra una serie serpenteante con una fuerza divisoria e inquietante, esta ya no es tan suave como la primera, he aquí una postura intermedia entre lo femenino y lo masculino. El muro entre dos mundo.
Finalmente llegamos al mundo masculino erguido y de formas fálicas denotando una fuerza muy peculiar.
Platicando con Pilar la autora de esta espectacular instalación, le comenté esto y llegamos a una concordancia muy simpática debido a que esta serie escultórica no fue creada con esta intecionalidad, o si?...
Si tienes la oportunidad de visitar alguna exposición de esta artista plástica tan interesante, no lo dejes para después y asiste, vivirás una experiencia muy placentera.
Recuerda bien el nombre " PILAR BAÑUELOS"

17/7/08

Solo....Voy de Carlos Campillo






Solo.... voy, es un montaje coreográfico que una vez visto no se olvida.
Eres un espectador sentado en tu butaca, empiezan los acordes de la música todo en penumbra, se vislumbran siluetas hasta que la luz se apodera del escenario y empieza este viaje retrospectivo de los bailarines, te adentras en esas vidas que han pasado por diferentes momentos y circunstancias.
Los vives en tus recuerdos, te identificas por la energía llena de sentimientos amalgamados en movimientos corpóreos y expresiones sublimes.
No solo observas, te vuelves parte de la obra como el 5° en escena, los quieres abrazar, llorar, hacerte uno con ellos.
Terminas con un nudo en el estómago, observas como se han desgarrado en el escenario, te han entregado una parte esencial de su vida... por eso están ahí.
Aplaudes emocionado vibrando en una energía general, volteas al rededor tuyo y te ves reflejado en los rostros del público.
Sonríes y partes a tu hogar pleno de haber vivido una experiencia inolvidable.
Felicidades Solo....Voy

17/6/08

La mirada



La mirada

Noche. La oscuridad se rompe por los relámpagos que poco a poco se acercan. Las nubes grisaseas reptan por el cielo desde el oriente. Los árboles mueven los abanicos enramados y caravanean ante la tormenta venidera.

La luz se va. Sólo el viento y el ruido de las gotas contra el cristal. Sólo la sombra de árboles y mi respiración agitada. Sólo mi cuerpo encogido y el recuerdo.

Recuerdo.

Fue una noche de tormenta como esta: oscura, ventosa y con árboles agitados. Acampábamos cerca de los volcanes, donde todavía existe bosque de alta montaña y el frío cubre la tierra casi tanto como el musgo, el liquen y la hojarasca. Aseguramos la tienda y nos separamos para buscar un poco de leña seca, no más de cincuenta pasos del campamento. Los truenos arreciaban y los relámpagos parecían salir del suelo.

F y yo encontramos un sitio extrañamente seco, como si la lluvia respetara el claro bajo un árbol milenario. No era normal, no había huellas en la tierra, el musgo se fundía en una alfombra pareja, ni un solo pasto perturbaba la superficie, es más, no había hojas ni ramitas de pino sobre ella. Al fondo, junto al árbol, vimos una roca parecida a una estela o a esos menhires que aparecen en las fotos del NatGeo.

Las miradas se encontraron y tomados de la mano, F y yo caminamos hacia la roca. Con cuidado nos hincamos y él tomó el dorso de la camisa para limpiar la superficie de la recién descubierta lápida (porque no era sólo roca, no era estela). F comenzó a leer en celta antiguo. Abrí los ojos para mirar a F y sólo encontré su mirada perdida en la lectura y una silueta desdibujada. Aunque me quedaba claro que F entendía gracias a su afición a los lenguajes antiguos, no lograba comprender qué hacía una lápida celta en esta parte del mundo y cómo es que alguien podía leer tan a pesar de la lluvia constante y tan sólo iluminado con los rayos.

La voz de F se tranfiguraba; ahora un eco cavernoso salía de su garganta y la tormenta parecía cercarnos. Asustada, intenté moverme. Las piernas no respondían, sólo atiné a mover los ojos y después la cabeza en busca de lo que sucedía. El bosque era otro. Era más antiguo, lleno de ruidos ajenos al mundo moderno, con olores pútridos y añejos. Intenté rezar, pero las palabras no acudieron a mi cerebro.

F mascullaba cuando el cielo retumbó más aún. Los rayos entrechocaban e incendiaban la atmósfera. Ya no parecía una tormenta. La forma era reconocible ahora: circular y con pupila. Desde más allá del tiempo, el dios ancestral a quien F había convocado estaba con nosotros y lo miraba.

Un trueno logra sacarme del sopor del recuerdo. Sobreviví no se cómo tras meses en el manicomio.A F, a mi amado F no volví a verlo. Supongo deambulará perdido en las brumas del tiempo como sacerdote de un dios del que sólo pude soportar su mirada.


Texto: Ileana Cruz